La formación para ser competitivo
Los
avances tecnológicos y el dinamismo del mundo empresarial hacen que los
conocimientos de un trabajador queden obsoletos durante su vida laboral.
Por esto, la formación continua de los empleados, que antes era un valor
añadido, se ha convertido hoy en un requisito para la competitividad de una
empresa. Hoy en día ha desaparecido el paradigma del profesional que piensa que
va a ser siempre un especialista.
La tecnología y los negocios cambian muy rápidamente, igual que las
necesidades de la empresa, y la formación continua aparece como un elemento de
reubicación del trabajador casi imprescindible.
Tradicionalmente, los departamentos de recursos humanos
habían optado por formar a sus trabajadores con cursos en áreas técnicas o de
gestión muy concretas. Ahora esta concepción de formación ha quedado desfasada.
Hay que realizar la formación con
sentido práctico, con profesionales externos que sean guía y referencia
competenciales mientras solucionan problemas.
El vaivén de la demanda junto a la rigidez de las plantillas provoca
que cíclicamente las empresas se encuentren con un déficit de profesionales experimentados.
Desde el Instituto ofrecemos a las PYME soporte
para avanzar en estos temas, siempre con sentido práctico, Consejo sin Consejeros.
|